Niños que hacen su tarea tienen mejor futuro

Esta psicopedagoga de larga trayectoria desarrolló un programa que involucra a los abuelos en el proceso de aprendizaje de sus nietos. Busca que con la compañía y generación de hábitos de estudio eviten que el niño arrastre, luego, problemas en el colegio que terminen por determinar su desarrollo

Un profesor puede hacer la diferencia, pero un abuelo también. Esa es la teoría de la profesora y psicopedagoga Silvana Di Monte, quien desde hace tres años viene desarrollando un programa en sectores de vulnerabilidad social, y que pretende involucrar a los abuelos en el proceso de aprendizaje de sus nietos. La idea no es que los abuelos se conviertan en ‘profesores’ de sus nietos – de hecho muchos no podrán si su nivel de escolaridad es bajo o nulo-, pero la sola presencia y acompañamiento que hacen puede generar un efecto positivo en el niño. Y esto a partir de que una tarea escolar hecha, aunque sea con errores, pueda marcar la diferencia entre un alumno con un futuro mejor y uno que arrastrará su escolaridad hasta quizás fracasar. A fines de marzo, bajo el sello Catalonia, será publicado “Yo, el profesor particular de mi nieto”, libro que Silvana escribió de manera de masificar este programa patrocinado por el Ministerio de Educación y en el que entrega las pautas para que los adultos mayores se comprometan en este gran desafío. -¿Cuáles son los principales problemas de los niños en su proceso de aprendizaje hoy? “Un experto señaló hace poco que el gran problema que tiene Chile es que los niños no se están educando, se están escolarizando, es decir, se aplican metodologías para todo un grupo que no consideran que cada niño es diferente. “Esto hace que el resultado siga siendo que un 30% de los niños va a rendir, otro 30% estará en la media y al resto le va a costar y no logrará los objetivos. Con 40 niños por sala es muy difícil que un solo profesor pueda preocuparse de ese 30% que le cuesta. Se suma que muchos niños tienen como profesores a personas que están cansadas y que ya no tienen ganas de innovar o sacar adelante a los estudiantes que se retrasan”. -O sea, el sistema no está ayudando al proceso de aprendizaje. “No, para nada. Algunos municipios dicen que tienen que cerrar colegios porque no tienen alumnos suficientes, cuando lo correcto sería aprovechar esto para tener 20 niños por clases, curso que sí es manejable por un profesor. Se entiende que hay un problema de presupuesto de por medio, pero ¿qué está primero, la cuestión dinero o el niño? En Europa, los cursos no superan los 18 alumnos; esto lo tenemos que abordar”. -¿El déficit atencional sigue siendo la primera causa de problemas de aprendizaje? “Eso y los cursos de 40 niños y los problemas al interior de la familia. La familia disfuncional es uno de los factores determinantes; padres separados que no resuelven bien el tema, madres solteras u otros conflictos hacen que los niños no tengan una vida tranquila y eso afecta fundamentalmente el proceso de aprendizaje. Si a esto sumamos los ambientes o barrios donde viven, todo se agrava. “Hay niños de nuestro Chile que viven situaciones límites”. -¿Los problemas escolares difieren del estrato social en que se encuentre el niño? “Déficit atencional encuentras en todas partes, pero es un hecho que el coeficiente intelectual depende de si se tuvo o no un padre alcohólico o drogadicto. En sectores vulnerables se presentan casos de niños con más dificultades o retrasos, aunque los puedes encontrar también en los sectores altos”. Silvana ahonda en el efecto que tiene el ambiente familiar en el aprendizaje del niño y la razón por la que ideó un programa que involucra a los abuelos. Explica, por ejemplo, que un niño que no tiene el espacio y tiempo para hacer sus tareas, se irá quedando atrás en el colegio, se desconcentrará, lo que derivará en un errado diagnóstico de déficit atencional, y de ahí una despreocupación del sistema por el niño. -¿Qué tan determinante es la ausencia de la madre en el proceso del niño? “Es muy gravitante. No tener a la madre en la casa hace que cuando se hagan las tareas no va a haber un adulto capacitado para ayudar al niño a encontrar la respuesta ya que quien lo cuida no tiene esa posibilidad. Los niños sienten la necesidad de la madre y aunque hablemos de calidad y no cantidad de tiempo, es difícil lograrlo cuando se llega a la casa a las 8 de la noche”. -En esta realidad se encuentran muchos niños y no tienen problemas. “Hay un grueso que efectivamente no los tiene; son resilientes y tienen una familia estable. Pero cuando se junta déficit atencional o problemas en el colegio y no están los padres, todo se hace mucho más complicado”. -Visto desde esa perspectiva, ¿qué necesita un niño en su casa para sacar adelante el colegio? “Necesita cariño y atención. Necesita estabilidad aunque los padres estén separados y que por ningún motivo se sienta abandonado. Y en el colegio, necesita un profesor que lo contenga”. -¿Aquí es donde juega un rol el abuelo? “Creo firmemente que en esta realidad de padres que trabajan, los abuelos asuman un rol. No postulo que se hagan cargo de los niños todo el día, pero algunas horas a la semana ya es gravitante. Así como se debe ser una madre suficientemente buena, se debe ser un abuelo suficientemente bueno. “La presencia del abuelo es vital para generar un vínculo que dé esa estabilidad necesaria”. -¿Qué función específica debe cumplir el abuelo? “Desde que nace debe estar presente y generar un apego. En el período de aprendizaje, ellos son los que se deben hacer cargo de las tareas de los niños, para que cuando lleguen los padres sea un momento de compartir. “No se trata de que lleguen en plan de profesor con el libro debajo del brazo. Los abuelos deben propiciar espacios lúdicos de juegos y conversación con sus nietos para crear el momento de abordar las tareas”. -¿Qué pasa con aquellos abuelos que tienen menos escolarización que sus nietos, que probablemente sean hasta analfabetos? “No importa, el niño es el que sabe lo que tiene que hacer, conoce las materias. Lo que se necesita es que el abuelo se siente con ese niño a hacer la tarea, lo acompañe para crear el hábito de estudio, un orden. Además, tienen el deber de transmitir sus conocimientos, tradiciones, la historia familiar, fundamental en el proceso de formación de una persona”. -¿Hay beneficios anexos al aprendizaje? “La presencia del abuelo y la transmisión de su experiencia de vida puede prevenir que a futuro un niño se vea enfrentado a situaciones de riesgo social o que los sepa enfrentar. Esto puede ser gravitante en que un niño no abandone el colegio antes de los 10 años. “Siempre digo: el niño que hace su tarea es un niño que tendrá un mejor futuro. Cuando un niño llega con su tarea hecha al colegio, es visto como un niño que cumple y con ello evita que el profesor lo tape a anotaciones negativas, le tome mala barra, se despreocupe”. -¿Algo tan simple como hacer una tarea puede ser tan significativo? “Sí lo es, está cumpliendo con un objetivo del colegio y con ello está logrando que no lo cataloguen de flojo. Además, el niño no va sólo al colegio, detrás del niño siempre va la mamá o el papá y si el niño no hizo su tarea es porque los padres no se preocuparon, y lo han dejado botado”. -¿Qué resultados concretos se han podido observar con este programa? “Los abuelos y profesores relatan que el desempeño académico de los niños ha mejorado. Además, colateralmente, ha aumentado la valoración de los abuelos dentro de la familia; muchos de ellos se sienten abandonados o maltratados y con este programa se genera un nuevo vínculo con los hijos y nietos”.

Fuente: Emol.com – http://www.emol.com/noticias/Tendencias/2012/03/01/736642/Silvana-Di-Monte-Un-nino-que-hace-su-tarea-es-un-nino-que-tendra-un-futuro-mejor.html

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